El uso de las pantallas en los menores

04 de Noviembre, 2022

En colaboración con María Lázaro.

La sociedad en la que vivimos está totalmente condicionada por las pantallas y las nuevas tecnologías. Los niños a la hora de cenar ya no cuentan su día, prefieren ver dibujos animados en la televisión. No pasan tiempo en familia jugando a juegos de mesa, prefieren estar con sus móviles. Tampoco disfrutan totalmente de las experiencias que viven, ya que prefieren retransmitirlo a través de su pantalla. Todo esto les ha vuelto esclavos de una sociedad tecnologizada, aún sin ni siquiera darse cuenta.

Cada vez disminuye más la edad en la que se empiezan a usar las redes sociales y las nuevas tecnologías, esto se debe a varios factores. Uno de ellos es que prácticamente desde que son bebés, las familias proporcionan pantallas a los niños. “Se utilizan las llamadas tabletas niñeras para que los pequeños nos dejen tranquilos o para ayudarles a gestionar el aburrimiento o la frustración, es una solución sencilla, pero que tiene sus consecuencias” afirma María Lázaro, autora del libro “Redes sociales y menores. Guía Práctica”. Una vez los niños llegan a una cierta edad, es más probable que crean que tienen el derecho a hacer el empleo que quieren de los dispositivos, si no se les ha marcado unas pautas con anterioridad.

Otros factores que pueden influenciar a que la edad de uso de los dispositivos haya disminuido pueden ser la presión social: el resto de infantes lo tienen, si un niño no lo tiene puede quedar excluido o desactualizado. También está la necesidad de que dispongan de un dispositivo para poder comunicarse con la familia cuando no están junto a ellos. Otro factor muy perjudicial para la costumbre de los pequeños es el uso del móvil como premio y como castigo, que hace que el dispositivo se dé sin un acompañamiento reflexivo anterior, deberían saber cómo usarlo de forma correcta antes de adquirirlo.

Los niños han nacido en pleno auge de la tecnología, no conocen la vida sin ella. Televisión, tablet, móvil, ordenador... están rodeados de pantallas. Este proceso se ha visto acelerado por el confinamiento del COVID-19, donde miles de familias han recurrido a poner a la disposición de los niños las nuevas tecnologías para que los pequeños se distraigan.

Pero, ¿cómo evitamos ese sobreúso teniendo dispositivos electrónicos tan cerca? Lo primero es mirar el comportamiento propio de las familias, ¿que uso le damos nosotros a los dispositivos? Somos el espejo de los pequeños, si nos ven utilizar la tecnología con frecuencia y de manera continuada lo verán como algo común y normal. Cuando tengan a su disposición su propio dispositivo serán el reflejo de sus familias, por ese motivo se debe enseñar a los pequeños a hacer un buen uso de las tecnologías.

Es importante concienciar a los infantes de los peligros, sobre todo en estos tiempos donde los nuevos dispositivos abundan tanto. Deben saber que las redes sociales pueden tener sus consecuencias positivas y negativas.

Hay un elemento vinculado a la salud emocional y a la autoestima de los chicos. Las personas con baja autoestima, pueden verse afectadas por los contenidos de los otros usuarios, llegando a grandes extremos como enfermedades como la anorexia o la bulimia. Por ese motivo se debe mostrar desde la enseñanza que todo lo que vemos a través de las redes sociales no es cierto y que un número no te hace mejor ni peor. Este aspecto también se mejora trabajando la autoestima y entendiendo que tu valía solo depende de ti, no del resto. “El segundo elemento que debemos tener en cuenta es enseñarles a nuestros hijos que debemos respetar al resto, tú tampoco eres mejor que nadie, todo lo que haces online es como si lo hicieras en el entorno offline, hay que respetar, el niño debe interiorizar esto, es el principio” afirma María Lázaro, también directora de desarrollo y marketing en Adigital. Otras consecuencias pueden ser el consumo de contenidos inapropiados o el llamado grooming, cuando un adulto se hace pasar por un niño de su edad para ganarse su amistad y conseguir algo del infante. Se debe aprender a no compartir claves, para evitar otras consecuencias cuando sean mayores, como el comportamiento conjunto de redes sociales en pareja, el revisar los mensajes del otro, revisar los likes de su pareja...

Por otro lado, hay que destacar que las redes sociales si se usan de forma correcta pueden traer muchos factores positivos. “Pueden ser una fuente de inspiración y pueden desarrollar su creatividad” afirma Lázaro. Se les debe enseñar que no todo lo que ven es cierto y que la información que encuentran se puede contrastar y verificar a través de otros medios, ya que por redes sociales se pueden encontrar muchos bulos.

Como técnica para desenganchar a los niños, la docente María Lázaro recomienda interesarse por aquello que le gusta a los pequeños, ¿para que usan realmente los dispositivos? Podemos acompañarlos en su camino.

- Ainhoa Herrera Pérez